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Gedenkstätte Grafeneck

 
 
A pesar de sus inextricables lazos con el Holocausto, la memoria de la eutanasia nazi aún ocupa un lugar marginal en la discusión pública y académica contemporánea de la memoria de las atrocidades nazis. Esto es aún más sorprendente dado que, tras 1941, algunos de los centros de eutanasia fueron también utilizados para asesinar a miles de judíos y prisioneros de guerra de los campos de concentración cercanos. Este hecho ha sido, a menudo, completamente ignorado. Existen razones legales y culturales para el silencio sobre el tema de la eutanasia: en primer lugar, aunque la mayoría de los perpetradores médicos fueron castigados suavemente o liberados y continuaron teniendo un estatus social alto, sus víctimas quedaron excluidos hasta recientemente de cualquier forma de reconocimiento jurídico o social o compensación financiera. En segundo lugar, una exhaustiva documentación historiográfica se retrasó hasta los 1990, cuando los historiadores locales en los diferentes sitios memoriales de la eutanasia comenzaron a documentar la historia de sus propias instituciones.

La memoria inconclusa de la eutanasia nazi tiene una tendencia a complicar u obstruir los debates contemporáneos en Alemania sobre los asesinatos compasivos o el suicidio asistido, la ingeniería genética y la enfermedad mental, y viceversa. Además, un tema cultural mayor, que previene una asunción de la memoria de la eutanasia es ciertamente la difícil relación de la sociedad con la discapacidad, en general, y con la enfermedad mental, en particular.

El castillo de Grafeneck fue adquirido en 1929 por la Smariterstift, y se convirtió en un hogar para personas discapacitadas.

En un período de menos de dos años (entre enero de 1940 y agosto de 1941) más de 70.000 personas mentalmente enfermas y discapacitadas fueron asesinadas en Alemania. Se establecieron campos de la muerte y crematorios en seis localizaciones de Alemania. Una de ellas, apenas a 60 km de Stuttgart, aunque casi borrada de la conciencia humana, está en el castillo de Grafeneck, donde entre enero y diciembre de 1940 fueron asesinados 10.654 pacientes, procedentes de más de 40 instalaciones de Baden, Würtemberg y Baviera.

El 12 de octubre de 1939, un decreto del Ministro del Interior de Würtemberg ordenaba la confiscación inmediata del castillo “por necesidades del Reich”. Como parte del decreto, la Simariterstift (Fundación Samaritana) recibió la orden de abandonar las instalaciones el 14 de octubre. Tres meses después, Grafeneck había sido transformado en el primer centro de asesinato y se convirtió en un modelo para todos los subsiguientes centros de liquidación. El personal del centro, entre 60 y 80 personas, reclutado casi exclusivamente desde Berlín, fue alojado en el castillo. El complejo de asesinato estaba localizado a 300 metros del castillo mismo y consistía en un cobertizo equipado con una cámara de gas; el crematorio con dos hornos móviles; barracones de admisión donde las víctimas eran desnudadas, fotografiadas y sometidos a un somero examen médico, así como un garaje donde, desde la primavera de 1940, se alojaron dos autobuses grises pertenecientes a Grafeneck. Alrededor de 1940, los autobuses grises fueron una visión frecuente en las carreteras, y muchas personas sabían lo que significaban.

De las 10.654 personas que fueron víctimas de la Aktion T4 en Grafeneck, 4.500 procedían de instituciones del Reich en Baden, casi 4.000 de instituciones en Würtemberg, más de 1.500 de Baviera, y otras 500 de instituciones procedentes de otras partes del Reich. Las estadísticas para Würtemberg sólo, citan veinte instalaciones sanitarias desde las que se enviaron pacientes a Grafeneck, para ser asesinados.

Dentro del contexto del trabajo de preparación de la denominada acción “eutanasia”, se dio una estrecha colaboración entre las oficinas del Estado y del Partido, tanto a nivel nacional como regional y local, en referencia a todos los aspectos de planificación y ejecución del proyecto.

A nivel estatal, fueron principalmente los departamentos sanitarios del Ministerio del Interior en Stuttgart, Karlsruhe y Múnich los que eran responsables de temas referentes a las instalaciones responsables por el cuidado y tratamiento de los enfermos mentales, junto con los Comisarios del Ministerio de Defensa bajo cuyas órdenes el Ministerio de Defensa llevaba a cabo la recolocación de los pacientes, los responsables de la “eutanasia”.

Tras su clausura como centro de exterminio de discapacitados, en el invierno de 1940, el castillo fue usado para la evacuación de niños de ciudades en riesgo de ser bombardeadas, y en 1947 fue nuevamente devuelto a la Samariterstift.

Actualmente, Grafeneck sirve como un hogar y lugar de trabajo para un centenar de enfermos mentales y personas discapacitadas, y como sitio memorial recibe más de 20.000 visitas al año.
 
 
El memorial


Todos los residentes de Grafeneck saben lo que sucedió allí en el pasado. Balanceando la simultaneidad del pasado y del presente no siempre ha sido fácil en Grafeneck: una mirada a su historia única desde 1945 ilustra el complicado e inseguro proceso de conmemoración en un sitio que es, sin embargo, principalmente, una instalación de atención médica.

En Grafeneck, la memorialización del pasado está complementada por una confrontación con los residentes actuales. El memorial y el centro documental no están separados de los ámbitos de vida de los residentes. Los visitantes han de negociar no sólo lo que aprenden sobre las atrocidades del pasado, sino también su posible inseguridad o su malestar frente a la discapacidad, el hecho de que están al tanto de la fragilidad de su propia salud y bienestar, y el hecho de que los visitantes se están entrometiendo, en cierto sentido, en el hogar de los residentes y en su vida cotidiana. Grafeneck difiere, en este sentido, de otros sitios memoriales de eutanasia. En contraste, la mayoría de los otros sitios memoriales se distinguen claramente de la rutina diaria como memoriales, donde la experiencia de los visitantes está estructurada alrededor de los restos arquitectónicos preservados del complejo de exterminio.

Thomas Stöckle, el director del memorial de Grafeneck, describe su historia como una lucha en curso que se expande desde el sitio hasta la región. Tras la insatisfactoria conclusión de dos juicios por crímenes de guerra en Freiburg y Tübingen en 1949, que llevó a la condena de sólo unos pocos de los criminales, la discusión pública de los crímenes del castillo de Grafeneck se acabó, antes incluso de que hubiese comenzado. La conmemoración comenzó por iniciativa de la Samariterstift: en 1962 erigieron como primer elemento del complejo memorial una gran cruz de piedra, junto a dos fosas que contienen 250 urnas encontradas en el sitio. Había una constante tensión entre lo que la Samariterstift consideraba mejor para los residentes y lo que parecía más apropiado para la conmemoración de las víctimas. En 1965, el edificio que había alojado la cámara de gas fue derribado para dejar sitio para instalaciones para ganado y equipamiento agrícola. En 2005 fue colocada una piedra angular en el sitio de la antigua cámara de gas, junto a una pequeña señal que explicaba: “Aquí estuvo una vez el edificio en el que 10.654 personas fueron gaseadas hasta morir en 1940” (la señal de 2005 reemplazaba a una anterior, de 2003, con la vaga y ominosa inscripción “Aquí estuvo la Casa de la Muerte. 10654”). Esta inscripción enfatiza la humanidad de las víctimas, rechazando estigmatizarlas por ser diferentes; la señal cuestiona indirectamente a los visitantes para que busquen más información en el centro documental. En la topografía del sitio, la piedra angular marca el corazón de Grafeneck como un sitio de trauma, pero no es el corazón del memorial. En contraste con Hadamar o Hartheim, la conmemoración en Grafeneck no está basada en la preservación de estructuras auténticas, ni está estructurado exclusivamente alrededor de una experiencia memorial hecha a medida, sino que más bien es un proceso dinámico ligado a las personas que viven y trabajan allí.

El memorial fue construido y continúa siendo mantenido a través de la ayuda tanto de voluntarios locales y otros procedentes de todo el mundo. El Memorial de Grafeneck es mantenido por la Samariterstift Grafeneck, y es operado por el Comité Memorial. El apoyo financiero es proporcionado por el gobierno alemán y a través de donaciones de personas individuales y organizaciones.
La Verein Gedenkstätte Grafeneck también tiene un buen número de proyectos que apoyan y expanden el memorial. Un proyecto de historia oral registra entrevistas con personas que vivieron cerca de la institución en 1940. Las voces de los visitantes recitando los nombres de las víctimas son registradas también. El comité también mantiene un archivo sobre las víctimas y la historia de la eutanasia en Grafeneck, un archivo que contiene fotos, documentos y otras grabaciones. Los folletos y otros materiales impresos describen ese trabajo para el público.

El memorial se define como un lugar de vida, donde el recuerdo del pasado va de la mano de la asunción de responsabilidades y las iniciativas para el futuro, y Grafeneck, como sitio memorial y comunidad, está comprometido en un diálogo constante entre pasado y presente.

En cualquier sitio memorial, el “lenguaje” memorial empleado es influenciado por la historia específica del sitio; pero dado que Grafeneck era un hogar para personas discapacitadas antes de que fuese un memorial, y que continúa siéndolo, debe enfrentarse a una cuestión moral que otros sitios no están obligados a enfrentar: ¿es justificable alojar en este lugar miembros de un grupo social que fue designado para ser exterminados pocas décadas antes, mientras al mismo tiempo se mantiene el sitio como un memorial ante esa atrocidad? Para resolver este dilema, Grafeneck trata de integrar su pasado en su activo presente. Un análisis de las numerosas paradojas de este sitio debe incorporar no sólo la historia de posguerra de Grafeneck, sino también una apreciación de su existencia actual, como un hogar para los discapacitados.

Aunque hay un gran cuerpo de estudios académicos que tratan con memoriales a las víctimas del régimen nazi, hay poco discurso académico sobre los sitios memoriales de eutanasia y no existe, hasta el momento, discusiones de los problemas específicos que supone Grafeneck1. Debemos examinar Grafeneck a través de una lente doble, leyendo el memorial y las instalaciones conjuntamente, para mostrar no sólo cómo Grafeneck se conecta, participa y desafía las discusiones contemporáneas sobre la memorialización de las víctimas de los crímenes nazis, sino también cómo afecta a la forma en que la comunidad local y los visitantes piensan sobre el tema de la discapacidad.

El sitio aloja servicios conmemorativos anuales, el primero de los cuales tuvo lugar en octubre de 1979, el 40 aniversario de la expropiación nazi del castillo. También fueron erigidas dos placas memoriales, una colocada en una de las fosas de urnas con la inscripción Zum Gedenken an die Opfer der Unmenschlichkeit – Grafeneck 1940; la otra era una descripción histórica de los hechos y fue colocada en la entrada del cementerio (aunque la inscripción se mantenía abstracta, marcaba el comienzo de un lento proceso de reconocimiento público).

La ruptura en la conceptualización del memorial llegó en 1989, cuando, bajo el lema Das Gedenken braucht einen Ort (la conmemoración necesita un lugar) fue erigida una capilla memorial. La nueva capilla fue acompañada por una pequeña exposición documental en el castillo. Aunque la conmemoración en Grafeneck comenzó de una forma cristiana tradicional, el complejo memorial actualmente une tanto la tradición cristiana como la judía, así como elementos seculares de conmemoración y recuerdo. La entrada al complejo memorial, por ejemplo, está marcada por un umbral de piedra que lleva los nombres de las instituciones cuyos pacientes se convirtieron en víctimas del programa de eutanasia nazi en Grafeneck.

El creciente interés de las familias de las víctimas y del público general así como los contactos recientemente establecidos con archivos y sitios memoriales por toda Alemania ha puesto en marcha un proceso continuo de revisión histórica. De las 10.654 víctimas de Grafeneck, más de 8.000 han sido identificadas, pero será imposible identificarlas a todas. El Jardín del Alfabeto, creado por el artista judío-americano Diane Samuels en 1998, explica la imposibilidad de una conclusión definitiva de este proceso; consiste en 26 cubos de piedra, cada una grabada con una letra del alfabeto romano y hundida parcialmente en el suelo en un campo adyacente a la capilla, y una larga piedra con la inscripción Bitte, nimm meine Buchstaben und forme daraus Gebete (por favor, toma mis letras y fórmalas en oraciones). El jardín ocupa a los visitantes en un proceso de meditación, mirando los nombres del libro memorial, y paseando alrededor para encontrar las letras y deletrear aquellos nombres y/o los posibles nombres de víctimas desconocidas. Este memorial no sólo enlaza a las más de 100 víctimas judías de Grafeneck con los cristianos, sino también a los conocidos con los desconocidos. El artista explícitamente no quería que el jardín fuese atendido, muchos se sienten inspirados por él: interpretan el jardín como una forma de cementerio y colocan velas y flores en ciertas letras. La decisión consciente de no mantenerlo todo en orden y regimentado puede verse igualmente como una afirmación de la aceptación de la diferencia humana que Grafeneck intenta afirmar.

Aunque el Jardín del Alfabeto introduce las formas judías de conmemoración y discurso anti-monumental en el complejo memorial, el proyecto de 2003 del artista local 10.654 – kust für Grafeneck – wo wort und schrift ans ende kommen (10.654 – arte para Grafeneck – donde las palabras y la escritura alcanzan su límite) incluye también formas artísticas y creativas no religiosas, en forma de arte y medios audiovisuales, música y funcionamiento. Con artistas locales, residentes de Grafeneck, y grupos estudiantiles, esas obras de arte participan en una tendencia más generalizada hacia lo impermanente e interactivo, hacia un tipo de memorial que James Young ha denominado “contra-monumento”. Hecho con materiales que pueden cambiar o desvanecerse completamente con el tiempo, esas obras provocan más que reconciliación un incremento de las cuestiones, en lugar de proporcionar respuestas. Sugiere una reflexión sobre el papel del arte en la búsqueda de un difícil equilibrio entre la encarnación de la memoria y su enajenación.

Otro memorial asociado con Grafeneck restaura al paisaje urbano los medios físicos actuales de la deportación de las víctimas: el Denkmal der grauen Busse, diseñado en 2005 por los artistas Horst Hoheisel y Andreas Knitz para un concurso de la ciudad de Ravensburg y el Zentrum für Psychiatrie Weissenau, para conmemorar la deportación de más de 550 de sus pacientes a Grafeneck, consiste en dos réplicas de tamaño real de los autobuses grises usados para deportar a personas discapacitadas mentales a los centros de eutanasia nazi. El primer autobús, posicionado en el umbral de la puerta de la clínica de Weissenau que lleva a la ciudad, enfatiza el aspecto público de la memoria de la eutanasia: congelada para siempre en el momento de la partida, señala el hecho de que toda una comunidad y una región entera fueron testigos silenciosos de la exclusión y deportación de tantos de sus miembros. El segundo autobús es un memorial móvil que, antes de llegar a su destino final en Grafeneck, fue transportado a diferentes lugares de Alemania que estaban conectadas con la memoria de la eutanasia.

Como parte de una red mayor, el sitio toma parte en la educación de las generaciones futuras sobre los orígenes de la “solución final” y sobre tolerancia y compromiso social. Grafeneck es un memorial dinámico y vivo que desafía las preconcepciones de cómo debe tener lugar la conmemoración. Grafeneck tiene más bien la cualidad de una labor de retazos, compuesta de una gran cantidad de diversos elementos producto de numerosos contribuyentes. Se puede criticar la falta de una narrativa unificada del memorial, pero, por otro lado, refleja genuinamente el compromiso del área de alrededor con el memorial.

Sería fácil criticar a Grafeneck como un memorial, precisamente por su aislamiento, ya que es parte del deber de un memorial ser un lugar prominente, visible, inevitable.

El Libro de los Nombres

Junto a la capilla está un Libro de los Nombres. El historiador Thomas Stöckle está trabajando para el Comité Memorial de Grafeneck para identificar a tantas víctimas como sea posible. Sus nombres son inscritos en el libro, que se mantiene como una exposición permanente en el memorial. Hasta la fecha se han identificado aproximadamente unos 8.000 nombres.

Dokumentationszentrum Gedenkstätte Grafeneck

El último añadido al complejo memorial en Grafeneck es un centro de documentación, establecido en 2005, como un centro de investigación y educación. Aunque el complejo memorial se centra en el recuerdo y la conmemoración de las víctimas y así da una mínima información histórica, la exposición permanente en el centro documental proporciona el contexto histórico de los crímenes de eutanasia y también documenta la historia de la memoria de Grafeneck. Los documentos originales del archivo y las citas de los informes de los testigos ilustran el proceso que llevó al asesinato masivo. Nombrando a los perpetradores y trazando sus carreras durante el Tercer Reich, así como los castigos de posguerra, son componentes cruciales de la exposición, que también tematiza el silencio y la represión de de posguerra. Conmemora a las víctimas, requiere a los visitantes que piensen sobre su propia postura hacia la discapacidad, y los enfrenta con los crímenes de los perpetradores, afirmando inequívocamente: “nunca más”.

El Dokumentationszentrum se encuentra a medio camino entre el castillo y el memorial, y tiene múltiples funciones: alberga una exposición permanente, la oficina de la administración, un archivo y una biblioteca. La exposición permanente “Euthanasie – Verbrechen in Südwestdeutschland. Grafeneck 1940 – Geschichte und Erinnerung”, constituye el núcleo central del centro documental.

En la exposición, además de la perspectiva histórica de las víctimas y los perpetradores, las estructuras de pensamiento y los mecanismos de poder, ésta amplió su enfoque al período posterior a 1945, ya que tras la fundación de la República Federal de Alemania el interés en una confrontación con los delitos de “eutanasia” del nazismo se fue desvaneciendo. La exposición incluye también una sección sobre las tareas de memorialización de hoy en día. El monumento mantiene el recuerdo, pero también la documentación y la investigación, así como una institución educativa.

La exposición se divide en cuatro ámbitos temáticos. En el primero ilustra la importancia histórica de Grafeneck, como el primer centro de asesinato sistemático e industrial en una cámara de gas. Esto explica la importancia de Grafeneck para la historia de Alemania, y su relación con los campos de exterminio. El segundo muestra los acontecimientos políticos en el Reich y la zona de Berlín y Stuttgart, señalando que sin esas autoridades las operaciones en Grafeneck no podían llevarse a cabo: fue esencial la participación de un gran número de instituciones del Estado y del partido. En el tercer bloque se muestra el núcleo de la exposición: el funcionamiento del centro de exterminio durante los años 1939-1940. El énfasis no se centra únicamente en el cambio de la institución, los asesinatos de 1940 y las víctimas, sino también en los autores y perpetradores de los crímenes, y aclara la planificación estratégica a través de la violencia nazi y sus políticas de destrucción. La última parte de la exposición está dedicada a las tareas actuales del monumento, poniendo claramente de manifiesto la importancia del respeto a la democracia y los derechos humanos. La exposición tiene como objetivo aumentar la conciencia de los peligros planteados por consideraciones de utilidad y el pensamiento de costes y beneficios.

El catálogo que acompaña a la exposición enfatiza las múltiples funciones del sitio: como un sitio de conmemoración individual proporciona información para los familiares de las víctimas; como sitio de memoria, conmemora y documenta el destino de las víctimas; y como centro para la investigación y la educación proporciona unas instalaciones que se centran en el fomento de la conciencia histórica y política.

Contacto

Gedenkstätte Grafeneck
Grafeneck 3
72532 Gomadingen
www.gedenkstaette-grafeneck.de


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