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Memorial del campo de concentración de Auschwitz


Debemos detenernos en la descripción del “sistema de Auschwitz”. Se trataba de un conjunto de campos, un complejo concentracionario, compuesto por diversos centros con tareas específicas para cada uno de ellos.

El campo de concentración de Auschwitz fue el más grande creado, situado en las cercanías de Cracovia, junto a la antigua frontera germano-polaca de 1939. El complejo de campos incluía un campo de concentración, exterminio, y de trabajos forzados: Auschwitz I, Auschwitz II (Birkenau) y Auschwitz III (Monowitz).

Auschwitz I, el campo principal, fue el primero creado, cerca de la ciudad polaca de Oswiecim. La construcción comenzó en mayo de 1940, en los barracones de un antiguo cuartel de artillería usado por el ejército polaco. Las SS expandieron constantemente los contornos físicos del campo con trabajadores forzosos. Los primeros prisioneros en llegar fueron prisioneros criminales alemanes, deportados desde el campo de Sachsenhausen, en Alemania, y prisioneros políticos polacos, procedentes de Tarnow.

Aunque Auschwitz I fue inicialmente un campo de concentración con funciones penales, también tenía una cámara de gas y un crematorio. Una cámara de gas improvisada estaba situada en los sótanos de la prisión (Bloque 11), aunque posteriormente se creó una cámara de gas permanente más grande, construida en el crematorio.

En el Bloque 10, los médicos de las SS llevaban a cabo experimentos pseudo-científicos con niños, gemelos, llevaban a cabo esterilizaciones forzosas, castraciones, experimentos sobre hipotermia, etc. Entre el crematorio y el barracón médico estaba el “Muro Negro”, donde los guardias SS ejecutaron a miles de prisioneros.

La construcción de Auschwitz II, o Auschwitz-Birkenau, comenzó en la vecina Brzezinka, en el otoño de 1941. Auschwitz-Birkenau tuvo la población total de prisioneros más grande, y se dividía en nueve secciones, separadas por alambradas electrificadas y, como en Auschwitz I, había patrullas de las SS vigilando el perímetro. El campo incluía secciones para hombres, mujeres, gitanos, y familias deportadas desde el ghetto de Theresienstadt.

Auschwitz-Birkenau jugó un papel central en los planes alemanes para el exterminio de los judíos europeos. En septiembre de 1941, en Auschwitz I, se probó por primera vez el gas Zyklon B, como un instrumento de aniquilación de masas. Tras el “éxito” de estos experimentos, comenzó a adoptarse este gas para el funcionamiento de todas las cámaras de gas de Auschwitz. Las primeras cámaras de gas provisionales entraron en funcionamiento en enero de 1942, aunque posteriormente fue desmantelada. Otra cámara provisional operó desde junio de 1942 y el otoño de 1944. Finalmente, fueron construidos cuatro grandes edificios, entre marzo y junio de 1943, cada uno de los cuales tenía tres componentes: un área para desnudar a los presos, una gran cámara de gas y los hornos crematorios. Las SS continuaron las operaciones de gastamiento en Auschwitz-Birkenau hasta noviembre de 1944.

Auschwitz III, también denominado Buna o Monowitz, fue creado cerca de la ciudad de Monowice, para proporcionar mano de obra forzosa a los talleres de la factoría Buna, destinada a la producción de caucho. El consorcio industrial IG Farben estableció una factoría, para aprovechar la mano de obra barata del campo de concentración y las cercanas minas de carbón de Silesia. En este complejo de Auschwitz III, la IG Farben invirtió más de 700 millones de RM.

Las deportaciones a Auschwitz

Los trenes de transporte de presos llegaban a Auschwitz-Birkenau casi diariamente, con judíos procedentes de casi todos los países de la Europa ocupada o aliados de Alemania. Estos transportes se mantuvieron entre 1942 y finales del verano de 1944.

Birkenau, como instrumento para el asesinato masivo de judíos europeos, consiguió su máxima efectividad con la deportación de los judíos húngaros, que comenzó en mayo de 1944; esta fue la mayor oleada de deportaciones hacia Auschwitz. Hacia julio de 1944, 440.000 judíos húngaros habían sido deportados al complejo de Auschwitz-Birkenau, y la mayoría de ellos pasaron directamente a las cámaras de gas.

Cada nuevo transporte debía pasar por un proceso de selección, donde se establecía quienes eran capaces de trabajar y aquellos que debían ser enviados directamente a las cámaras de gas, que estaban disfrazadas de instalaciones de ducha, para engañar a las víctimas. Las propiedades de aquellos que eran deportados eran confiscadas y almacenadas en el “Kanada”.

Aproximadamente un millón de judíos fueron asesinados en Auschwitz, aunque no fueron las únicas víctimas: también murieron 75.000 polacos, 18.000 gitanos y 15.000 prisioneros de guerra soviéticos.

En octubre de 1944, algunos centenares de prisioneros asignados al crematorio IV de Auschwitz-Birkenau, se rebelaron, después de saber que iban a ser asesinados. Durante el alzamiento, los prisioneros mataron a tres guardias y volaron el crematorio y la cámara de gas adjunta, gracias a los explosivos que algunas judías habían podido introducir desde la fábrica de armamentos cercana al campo en la que trabajaban. Los alemanes acabaron con la revuelta y asesinaron a casi todos los presos implicados.

A pesar de todo, las operaciones de gastamiento continuaron hasta noviembre de 1944, momento en que las SS desmantelaron las cámaras que aún estaban en funcionamiento. Además, destruyeron el resto de instalaciones de las cámaras de gas, cuando las fuerzas soviéticas se aproximaron al campo, en enero de 1945.
 
Los subcampos de Auschwitz

Todo el área de la zona de Oswiecim fue evacuada de población civil, y se consideró zona de “desarrollo del campo”, reservada únicamente para el uso de Auschwitz. La mayoría de los subcampos de Auschwitz fueron establecidos en esta zona, incluyendo Althammer, Blechhammer, Fürstengrube, Gleiwitz, Rajsko y Tschechowitz. Casi todos estos subcampos estaban relacionados con Auschwitz III.

Los deportados a estos subcampos y comandos exteriores eran empleados en el trabajo en minas de carbón, canteras y en industrias de armamentos. Periódicamente, estos presos también eran sometidos a selecciones, para eliminar a los más débiles e incapaces de trabajar.

La liberación de Auschwitz

A mediados de enero de 1945, cuando las fuerzas soviéticas se aproximaban al complejo del campo, las SS comenzaron la evacuación del complejo de Auschwitz: cerca de 60.000 prisioneros fueron forzados a marchar hacia el Oeste, y miles habían sido asesinados en los campos días antes que comenzase esa “marcha de la muerte”. Decenas de miles de prisioneros, mayoritariamente judíos, fueron obligados a marchar hacia la ciudad de Wodzislaw, en la parte occidental de la Alta Silesia, mientras los SS disparaban contra cualquiera que se quedase atrás. Los prisioneros sufrieron también las condiciones meteorológicas, hambre, etc. Más de 15.000 presos murieron durante la marcha.

Al llegar a Wodzislaw, los presos fueron transportados en tren hacia campos de concentración, principalmente Flossenbürg, Sachsenhausen, Gross-Rosen, Buchenwald, Dachau y Mauthausen, en un viaje que duraba varios días, sin comida o agua; muchos prisioneros no sobrevivieron al transporte.

A finales de enero de 1945, 4.000 prisioneros fueron enviados a Blechhammer, un subcampo de Auschwitz. Aproximadamente una cuarta parte de los presos murieron durante la marcha hacia Gross-Rosen. Tras un breve período, el resto de los presos fue trasladado al campo de Buchenwald.

El 27 de enero de 1945, las tropas soviéticas entraron en Auschwitz y liberaron a los más de 7.000 presos restantes, la mayoría de los cuales estaba a las puertas de la muerte. Se ha estimado que aproximadamente un mínimo de 1.300.000 personas fueron deportadas a Auschwitz, entre 1940 y 1945, de los que al menos 1.100.000 personas fueron asesinadas.

La creación del memorial


Oswiecim es una ciudad industrial localizada, entre Cracovia y Kattowitz (a unos 60 Km. de Cracovia). Allí se encuentra localizado el campo de concentración más grande. Actualmente, el nombre “Auschwitz” se refiere a un complejo de campos y subcampos que se extendieron en el SO de Polonia. La mayoría de estas fotos hacen referencia al campo denominado Auschwitz I.

En 1947, el parlamento polaco declaró que el resto del campo debía ser “preservado para siempre como un memorial al martirio de la nación polaca y otros pueblos”. Cinco años más tarde, un grupo de supervivientes y parientes de víctimas organizó el Comité Internacional de Auschwitz, que debía supervisar los proyectos de memorial. Aunque muchos de sus miembros eran judíos, su identidad como supervivientes fue definida en gran medida por sus experiencias como luchadores de la resistencia y socialistas. Desde este punto de vista, por tanto, el memorial de Auschwitz asumió un carácter decididamente internacionalista.

Al contrario que los barracones de Majdanek, los bloques de Auschwitz I fueron convertidos en pabellones internacionales, cada uno con una exposición dedicada a la memoria nacional de los ciudadanos de un país diferente y su papel en Auschwitz. Los gobiernos de Bélgica, Hungría, Austria, judíos y de otras 19 nacionalidades, fueron invitadas a recordar por sí mismos. Recogiendo una composición de la memoria de Auschwitz, esos pabellones nacionales preservaron la diversidad esencial de la memoria. Por otro lado, los judíos pudieron apreciar en esta pluralización de la memoria una muestra del sufrimiento judío en los diferentes martirios nacionales.

De hecho, el pabellón judío fue clausurado tras la Guerra de los Seis Días, en 1967, en el punto álgido de las purgas anti-judías del gobierno polaco, y se mantuvo cerrado hasta 1978, cuando fue nuevamente dedicado.

Judíos y polacos no sólo adquieren el primer lugar en la jerarquía de las víctimas, sino que se igualan en el exterminio político y biológico. A pesar de la abrumadora mayoría de víctimas judías en los campos y ghettos, los nombres polacos de esos lugares automáticamente conducen la memoria polaca hacia ellos, creando un significado polaco distintivo en el paisaje judío del sufrimiento. Además de los pabellones nacionales de Auschwitz I, dos bloques están destinados a la cronología histórica de los hechos que se produjeron en el campo.

Las ruinas dinamitadas de las cámaras de gas de Birkenau, nos recuerdan no sólo el hecho de que existieron esas cámaras de gas, sino también el intento alemán de destruir las evidencias de los hechos. Por eso, se convierten en un monumento tanto a los hechos como a la culpabilidad de los perpetradores.

Por sí mismos, esos restos alcanzan una danza macabra de fantasmas memoriales: las víctimas son conocidas sólo por su ausencia, por el momento en que se produjo su destrucción.

En 1957, cinco años después de su formación, el Comité Internacional de Auschwitz lanzó una competición para construir un monumento que proporcionase un lugar específico para la conmemoración y las ceremonias oficiales.

En Birkenau, la memoria sería una mezcla de ruinas y esculturas de arte. Rodeados por un campo de barracones que parece interminable, las chimeneas y las ruinas de los crematorios dinamitados, un sarcófago marca el final de la línea de ferrocarriles, el comienzo de la zona de la muerte. En relación con los restos cercanos, el monumento recuerda y proporciona evidencias materiales por el simple mensaje de inscribir en 20 tablas de piedra, en 20 lenguajes diferentes, incluyendo yiddish y hebreo: “cuatro millones de personas sufrieron y murieron aquí a manos de los asesinos nazis entre los años 1940 y 1945”.

Con el cambio de régimen en Polonia, 23 años más tarde, esas inscripciones fueron eliminadas, limpiando así esa parte de la memoria. Mientras los historiadores acordaban que el número de muertos nunca sería conocido, pero lo calculaban en 1.600.000 personas, de los que 1.300.000 eran judíos. Las restantes 300.000 víctimas incluían sacerdotes católicos polacos, gitanos y prisioneros de guerra soviéticos. La cifra de cuatro millones se asumió como una combinación de las exageraciones de los propios comandantes del campo, las percepciones polacas de sus enormes pérdidas y el deseo de los ocupantes soviéticos de crear mártires socialistas.

Auschwitz ha pasado a convertirse principalmente en un símbolo, su topografía física ha suplantado su significado histórico. Poco a poco, tiempo y memoria se han transformado en un espacio sagrado, casi inviolable. Para las personas que vivían por los alrededores, el tiempo ha transformado las ruinas de Birkenau en un símbolo memorial o un espacio sagrado, pero también en parte del paisaje.

Pero, de hecho, también debemos reconocer que este lugar se mantiene sagrado sólo en la gran distancia que existe entre él y nosotros mismos, entre su pasado y nuestro presente. El lugar mantiene su poder simbólico sobre nosotros, en parte porque no vivimos aquí, y en parte porque no vivimos allí, porque se ha convertido en un peregrinaje de la memoria. Los polacos que viven allí, conocen Auschwitz en el contexto de sus vidas actuales, sus trabajos y sus familias. En contraste, los turistas de la memoria tienden ver Auschwitz no sólo a través de las lentes de su miserable pasado, sino a toda Polonia a través de la imagen de Auschwitz.

Como todos los memoriales, Auschwitz también funciona como un espacio de representación, un escenario político.

A la luz de los acontecimientos en la Europa oriental, debemos comenzar a reevaluar nuestras propias memorias de esa época, naturalizada y reforzada con el paso de los años: después de lo que pasó en Francia y Alemania, incluso en Holanda y Bélgica, debemos preguntarnos a qué extensión nuestras memorias han sido influidas por las alianzas forjadas después de la guerra.

Después de los hechos del otoño de 1989, el Primer Ministro Mazowiecki convocó a una comisión para considerar el futuro del museo y de los monumentos de Auschwitz-Birkenau. El planteamiento era analizar el cambio en la memoria oficial que se produjo tras el cambio en el régimen político. En un movimiento conciliatorio, se convocó también a un número de estudiosos del Holocausto judío para guiar la transformación oficial de la memoria de Auschwitz.

El Ministro de Cultura polaco nombró el Consejo de Auschwitz, compuesto por judíos de Polonia, Israel y otras naciones occidentales, y de intelectuales católicos polacos y miembros del gobierno. Así comenzó a redefinirse tanto el memorial del Holocausto en Polonia y su significado histórico.

En mayo de 1990, se preparó la “Declaración Yarnton de intelectuales judíos sobre el futuro de Auschwitz”. Por primera vez, los judíos fueron convocados a definir la memoria que querían preservar en Auschwitz, la primera oportunidad de ofrecer al público polaco una serie de recomendaciones. Específicamente, el comité recomendaba que el museo y monumentos en Auschwitz-Birkenau mostrasen claramente los siguientes elementos:
1. que 1.600.000 hombres, mujeres y niños fueron asesinados allí;
2. que más del 90% de los asesinados eran judíos, y que junto a los gitanos, los judíos fueron los únicos asesinados por el “crimen” de haber nacido;
3. que elevados números de no judíos, especialmente polacos, murieron en Auschwitz, y que el campo jugó un papel clave en la campaña nazi para destruir la nación polaca;
4. que tanto judíos como no judíos procedían de todos los estilos de vida y convicciones políticas, de docenas de tradiciones culturales, religiosas y nacionales;
5. que las atrocidades cometidas en Auschwitz fueron perpetradas por el régimen nacionalsocialista alemán y sus colaboradores;
6. que a la hora de reorganizar el museo y el memorial, la comisión establecida por el gobierno polaco consultase a las organizaciones de supervivientes y otras instituciones de investigación del Holocausto.

Además de estos principios generales, el grupo añadió otras sugerencias prácticas referidas a las operaciones cotidianas del memorial: desde un servicio de autobuses entre Auschwitz I y Birkenau a proporcionar orientación histórica a los visitantes del memorial.

Parece que el curso más adecuado sería, por tanto, construir en el memorial de Auschwitz los recursos necesarios para capacitar los cambios en períodos y circunstancias cambiantes.

La primera reacción cuando se llega a Auschwitz I es que es un lugar tranquilo y apacible. Antes de convertirse en un campo de concentración, Auschwitz era un acuartelamiento militar, proporcionando por eso un cierto grado de orden y simetría. Todos los edificios están rodeados de calles arboladas. Las alambradas, sin embargo, pronto dejan entrever que la bucólica imagen de Auschwitz sólo es un espejismo: kilómetros y kilómetros de alambradas que servía para evitar que escapasen los prisioneros. Todo el complejo Auschwitz I estaba rodeado por una alambrada electrificada de 4 metros de alta.

El gobierno polaco ha mantenido Auschwitz-Birkenau como un memorial para todos aquellos que murieron durante la Segunda Guerra Mundial. El 2 de julio de 1947, el Parlamento polaco estableció el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, sobre la base de las dos partes restantes del campo, Auschwitz I y Auschwitz II (Birkenau). El memorial fue añadido a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en 1979.

Estas fotografías nos muestran el campo, tal y como existe actualmente, vacío y apacible. Muchos cientos de miles de personas lo visitan cada año, y se pueden observar, además de las gentes de diferentes países, numerosos grupos de estudiantes polacos e israelíes paseando con sus profesores y guías.

No es un sitio agradable. Pero el complejo Auschwitz-Birkenau, el más grande de los centros de exterminio nacionalsocialistas, es una gran parte del mundo, tanto como las aspiraciones por la libertad y la paz.

Las fotografías nos muestran el campo, tal y como existe actualmente, vacío y apacible. Muchos cientos de miles de personas lo visitan cada año, y se pueden observar, además de las gentes de diferentes países, numerosos grupos de estudiantes polacos e israelíes paseando con sus profesores y guías.

No es un sitio agradable. Pero el complejo Auschwitz-Birkenau, el más grande de los centros de exterminio nacionalsocialistas, es una gran parte del mundo, tanto como las aspiraciones por la libertad y la paz.

La idea principal que queremos reflejar es el sentimiento de necesidad de explorar constantemente este lugar y las ideas que allí se crearon, para intentar entender porqué se cometieron esos terribles crímenes y cómo algunos, a pesar de las tremendas experiencias vividas, encontraron la fuerza para sobrevivir. Hasta la fecha, más de 25.000.000 de personas de todo el mundo han visitado el museo y el memorial. Desde comienzos de los años 1990, más de medio millón de personas (casi la mitad de ellos polacos) visitan el centro cada año (muchos de ellos jóvenes y estudiantes); casi 250.000 visitantes proceden de más de 100 países diferentes (mayoritariamente de los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia e Israel).

Todos los edificios y centros de Auschwitz I y II están abiertos al público enteramente, con la excepción de los bloques de Auschwitz I destinados a alojar la administración, departamentos del museo y demás dependencias. En general, hay acceso directo a todos los barracones de Auschwitz II-Birkenau.

El museo está relacionado en una gran variedad de actividades, encargado de preservar los objetos y edificios del campo, así como de adquirir y proporcionar acceso a documentos y otros objetos de valor histórico. También recoge diversos elementos de arte asociados con Auschwitz.

El trabajo del centro educativo

Para las generaciones nacidas tras la guerra, la historia de más de medio siglo, los más jóvenes no pueden identificarse en este sentido como lo hicieron sus padres o abuelos. Auschwitz es un símbolo especial para varios grupos étnicos o religiosos. Como en todos los memoriales, la educación es una importante contribución a la sociedad contemporánea. Las visitas a los memoriales y los esfuerzos educativos tienen un gran potencial para inculcar ciertos valores entre los jóvenes: pueden enseñar tolerancia y mostrar cómo es posible decir no a la xenofobia, prejuicios, estereotipos y discriminación racial. La humanidad nunca estará libre de tales fenómenos negativos, y tales actitudes pueden llevar, si no se resiste a tiempo, a barbaries inimaginables, incluso en el centro del mundo civilizado.

La cooperación estrecha y constante entre los educadores del museo y los profesores en las escuelas, es un prerrequisito para el entendimiento de los jóvenes del pasado y para que las visitas tengan el mayor impacto posible. En el departamento educativo del museo de Auschwitz-Birkenau, los profesores pueden obtener información, cuidadosamente preparada, que incluye materiales históricos y planificación educativa para preparar a los jóvenes para las visitas al museo. Los profesores también tienen la oportunidad para ampliar sus propios conocimientos mediante cursos y talleres de estudio. Son libres de utilizar la biblioteca, salas de lectura y de seminario para llevar a cabo sesiones informativas en el museo, por su propia iniciativa o en cooperación con los miembros del centro educativo.

Enseñanza para profesores

El curso de postgraduado sobre “Totalitarismo-Nazismo-Holocausto” está organizado en cooperación con la Academia Pedagógica de Cracovia. Está dirigido a profesores de humanidades y consiste en 180 horas de seminario. El programa del curso es el siguiente:
- Totalitarismo-Fascismo-Racismo: aspectos sociológicos del origen de los prejuicios y estereotipos.
- El movimiento Nazi y el gobierno Nazi en Alemania y la Europa ocupada.
- Los campos de concentración nazis (con énfasis particular en Auschwitz).
- Historia y cultura del pueblo judío.
- La persecución y exterminio del pueblo judío bajo el gobierno nazi.
- El Holocausto y los campos de concentración en la literatura y el arte.
- El Holocausto y los campos de concentración en los documentales y películas.
- Tras Auschwitz y el Holocausto: superando el pasado y sus prejuicios.
- Polacos y judíos durante la Segunda Guerra Mundial y en el período de posguerra.
- El pueblo judío tras la guerra: la creación del Estado de Israel, sus asuntos internos y su lugar en la política internacional.
- Totalitarismo, Nazismo y el Holocausto en el currículum escolar.

Oportunidades educativas para estudiantes universitarios

Existen cursos de varios días para estudiantes universitarios, con el mismo contenido que para los profesores, para estudiantes de secundaria, con visitas especializadas al antiguo campo de concentración, completadas con reuniones y seminarios con supervivientes, visionado de películas o documentales, lecturas y talleres, etc.

La estructura del Museo de Auschwitz

El museo está relacionado en una gran variedad de actividades, encargado de preservar los objetos y edificios del campo, así como de adquirir y proporcionar acceso a documentos y otros objetos de valor histórico. También recoge diversos elementos de arte asociados con Auschwitz.

Los archivos. La colección de archivos consiste en documentos originales del campo de procedencia alemana, copias de documentos obtenidos de otras instituciones en Polonia y en el extranjero, fuentes primarias de la posguerra (memorias, informes de antiguos prisioneros, documentos sobre juicios por crímenes de guerra, etc.), fotografías, microfilms, negativos, estudios, revistas, lecturas, y resultados de investigaciones en archivos. Los materiales archivísticos están disponibles para los investigadores, tras una notificación previa del objeto de estudio y la fecha de llegada. Los archivos también ofrecen visitas de estudio y seminarios para grupos procedentes de Polonia y el extranjero, incluyendo lecturas sobre las funciones y colecciones de archivos.

Sección informática. Establecida en 1989, esta sección se encarga de recoger y compilar bases de datos referentes a los documentos en el archivo.

La oficina de información de antiguos prisioneros. El objetivo es un sistema simple integrado por información de colecciones sobre el destino de antiguos presos en el campo de concentración de Auschwitz. Debemos tener en consideración que los alemanes destruyeron la mayoría de los documentos del campo antes de la liberación por los rusos.

El departamento de colecciones. El departamento de colecciones recoge muchos de los objetos del campo, que fueron recogidos tras la llegada de los presos al campo: efectos personales, ropas, zapatos y objetos asociados con la vida, trabajo y exterminio de los prisioneros. Las colecciones artísticas incluyen más de 6.000 pinturas, esculturas y trabajos gráficos hechos en el campo o tras la guerra, incluyendo trabajos de artistas contemporáneos.

La biblioteca. Incluye libros, periódicos y mapas relacionados con la historia de la Segunda Guerra Mundial, el Tercer Reich, la ocupación, los presos y los campos de concentración, con énfasis particular en la historia de Auschwitz.

Departamento de exposiciones. La tarea más importante de este departamento incluye el inicio, preparación, organización y supervisión de las exposiciones permanentes y temporales que están presentes en el museo y en numerosos lugares. En los más de cincuenta años de existencia del memorial, el museo ha organizado casi 300 exposiciones temporales que han sido vistas por más de quince millones de personas en Polonia, Austria, Gran Bretaña, la antigua Checoslovaquia, Alemania, Hungría, Israel, Italia, Japón, Holanda, la antigua Unión Soviética, Suiza, Suecia, los Estados Unidos y otros países.

Departamento de publicaciones e información. Este departamento publica y distribuye estudios relacionados con la historia del campo de concentración de Auschwitz y las actividades del museo, así como cooperando con otras publicaciones en Polonia y en el extranjero. Hasta la fecha, el departamento ha publicado más de 400 títulos, que incluyen estudios de investigación, fuentes materiales, ensayos y memorias, trabajos de ficción, poesía, álbumes, pósters, cintas de video con materiales de Auschwitz, etc.

Departamento educativo. Trabaja en la promoción del conocimiento sobre la historia de Auschwitz. Las actividades básicas del departamento son llevadas a cabo en cooperación con estudiantes y sus profesores, y con instituciones polacas y extranjeras, y con instituciones de investigación y grupos de estudio de jóvenes. Durante muchos años ha habido un sistemático intercambio de grupos de estudio entre el museo y el instituto Yad Vashem, y con profesores e instituciones de Polonia e Israel, que incluyen actividades educativas, cursos, jornadas, conferencias de profesores, etc. En cooperación con instituciones polacas de educación superior, el departamento educativo ha organizado cursos de postgraduado sobre el Holocausto, para profesores durante muchos años.

Guía del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau (4,2 Mb)

- Galería fotográfica

Contacto

Guia informativa del campo de Auschwitz-Birkenau (4.2 Mb)
Panstwowe Muzeum Auschwitz-Birkenau v Oswiecimiu
ul. Wiezniów Oswiecimia 20
32-620 Oswiecim
http://www.auschwitz.org.pl

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