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Memorial Nacional del Campo de Vught


El campo de Vught tiene un lugar especial en la historia holandesa de la Segunda Guerra Mundial; fue el último campo de concentración oficial de las SS en la Europa occidental.

El Memorial Nacional del Campo de Vught se encuentra localizado en una parte del lugar en el que se encontraba el campo de concentración de las SS de Herzogenbusch, durante la Segunda Guerra Mundial. La construcción del campo comenzó en mayo de 1942, y los primeros presos llegaron a finales de ese año, procedentes del campo de Amersfoort.

Este primer contingente pronto fue seguido por miles de judíos, que supuestamente eran enviados a “trabajar”. Para esos judíos, el campo de Vught fue únicamente un campo de tránsito, y la mayoría fueron recolocados en el campo de tránsito de Westerbork, desde fueron transferidos a los campos de exterminio de Polonia.

Desde abril de 1943, los presos de Vught trabajaban fuera del campo, mientras que el resto trabajaban dentro del mismo campo, donde se manufacturaban piezas de ropa. Unos 1.200 presos eran empleados en los talleres de la compañía Phillips; era considerado el mejor lugar para trabajar, porque mejoraban notablemente las condiciones de vida. El último grupo de judíos deportados hacia Westerbork incluía a los trabajadores de Phillips que, a pesar de sus esfuerzos, no pudo salvar a sus empleados judíos.

Originalmente, Vught fue dividido en dos secciones. La primera, el campo de tránsito para judíos (Judendurchgangslager), antes de su deportación hacia Polonia. Esas transferencias eran llevadas a cabo en dos fases: primero eran trasladados de Vught a Westerbork y, posteriormente, desde allí a los campos de exterminio de Auschwitz-Birkenau o Sobibor. Aproximadamente 12.000 judíos, incluyendo 2.000 niños menores de 16 años, abandonaron Vught en dirección a los centros de exterminio de Polonia.

La segunda sección de Vught servía como campo de seguridad (Schutzhaftlager), en la que se internaban los prisioneros políticos holandeses y belgas, tanto hombres como mujeres. A diferencia de Westerbork, los guardias eran exclusivamente miembros de las SS, que torturaban a los presos con increíble crueldad. Cientos de presos holandeses y belgas fueron fusilados.

En mayo y agosto de 1943 se añadieron dos secciones más. En mayo, un campo de concentración de mujeres (Frauenkonzentrationslager), y en agosto un campo policial de tránsito (Polizeiliches Durchgangslager); éste último estaba reservado para los rehenes, que eran fusilados en represalia por acciones de sabotaje cometidos por luchadores de la resistencia o partisanos.

Vught tenía sus propias horcas de ejecución y su crematorio. En septiembre de 1943, las horcas fueron utilizadas para la ejecución de 20 presos belgas. Muchos grupos de presos abandonaron Vught directamente hacia los grandes campos localizados en Alemania y Polonia. El más notorio de todos los transportes desde Vught a Westerbork tuvo lugar el 5 de junio de 1943; su destino final era el centro de exterminio de Sobibor, y estaba compuesto por 2.066 niños menores de 16 años. En julio de 1944, mientras las tropas Aliadas se aproximaban, el número de ejecuciones se incrementó dramáticamente.

Las condiciones en el campo de Vught fueron, inicialmente, desastrosas. Cientos de presos murieron durante los primeros meses, como resultado del maltrato, la escasez de ropa y alimentos, el agua contaminada y diferentes enfermedades infecciosas que causaron estragos en los barracones. Muchos niños judíos fueron víctimas de estas enfermedades. Posteriormente, las condiciones mejoraron mínimamente, debido a que todos los judíos fueron transferidos a otros campos y quedó más espacio.

En total, 749 personas murieron oficialmente en el campo, por diversas razones. La mayoría de ellos, principalmente miembros de la Resistencia, fueron ejecutados en los bosques cercanos al campo (el denominado Fusilladeplaats). Esta zona de ejecución se puede visitar actualmente, en un paseo de veinte minutos desde el campo.

En primer lugar, el campo debe ser visto como lo que significaba para los nazis, un “campo modelo”, con unas condiciones terribles, pero no tan atroces como para que la población holandesa pudiese levantarse contra los ocupantes. Entre julio y septiembre de 1944, al menos 329 resistentes fueron ejecutados en los bosques.

Más de 30.000 personas pasaron por el campo de Vught, en apenas 18 meses. Cuando las fuerzas aliadas llegaron a la zona, los alemanes intentaron limpiar el campo, tan rápidamente como fuese posible. La mayoría de las mujeres fueron transportadas al campo de concentración de Ravensbrück, y los hombres a Sachsenhausen. A comienzos de septiembre, el campo fue prácticamente evacuado, pero hasta mediados de octubre de 1944 el campo no fue liberado.

El primer comandante del campo fue el SS-Untersturmführer Karl Chmielewski, procedente del campo de Gusen, un anexo del campo de Mauthausen. En octubre de 1943, acusado de robo, fue reemplazado por el SS-Hauptsturmführer Adam Grünewald, que fue reemplazado en febrero de 1944 por el SS-Untersturmführer Hans Hüttig. Éste último fue responsable, al menos, de 329 asesinatos, víctimas que fueron ejecutadas entre julio y septiembre de 1944.

Directamente después de la liberación, los edificios del campo fueron utilizados como “campo de internamiento” para colaboradores holandeses. También había unos 6.000 alemanes evacuados, que fueron obligados a permanecer en el campo hasta mayo de 1945. El campo de internamiento existió hasta 1949. En 1951, los barracones fueron utilizados para alojar a miles de refugiados de Molucas (una antigua colonia) que se exiliaron en Holanda. Desde el final de la guerra, algunas partes del campo han sido utilizadas como instalaciones militares.

 
La creación del memorial


El memorial, creado en 1986, fue sometido a una profunda y completa renovación en 2002. El 18 de abril de 1990, el Memorial Nacional del Campo de Vught fue inaugurado al público por la Reina Beatriz.

El centro memorial aloja actualmente una exposición que describe no sólo a las víctimas, a los perpetradores y a los “observadores”, sino también el conjunto del sistema de terror nacionalsocialista.

El crematorio del antiguo campo de concentración ha sido mantenido y permanece casi en su condición original. Los visitantes también pueden visitar la prisión especial del campo, el “búnker” y el lugar de ejecuciones. Varios edificios históricos son utilizados como barracones y pueden visitarse en verano, como parte de una visita guiada al memorial.

Aunque el museo es sólo una fracción del antiguo campo, aún se conserva como un lugar impresionante para el visitante. El monumento muestra la brutalidad e inhumanidad del Nacionalsocialismo: cuando se pasea por el lugar donde tuvieron lugar estos terribles hechos, es imposible negar lo que pasó.

Tras la reapertura de 2002 se había creado un nuevo centro de visitantes, con diversas exposiciones, una pequeña sala de cine, una tienda, etc. Un barracón de presos, tres torres de vigilancia y las alambradas originales, así como la celda 115 (el búnker), han sido reconstruidas.

Una de las habitaciones más notables del edificio del crematorio es la celda 115: en la noche del 15 de enero de 1944, cuando el barracón 23 de mujeres protestaba en solidaridad contra el encierro de su jefa de barracón, el comandante del campo las castigó metiendo a tantas mujeres como era posible en una celda: 74 mujeres fueron introducidas en la pequeña habitación, durante 14 horas. Cuando las puertas se abrieron, al día siguiente, 10 mujeres habían muerto.

La visita al campo de Vught es útil para estudiantes que estén estudiando la Segunda Guerra Mundial, porque proporciona una buena descripción de temas como los derechos humanos, ética y valores diversos. La auténtica naturaleza del lugar histórico lo hace más perceptible y proporciona a los estudiantes una idea real de cómo eran las condiciones de vida en el campo. Se ofrecen diversos programas educativos en colaboración con el memorial, así como material de aprendizaje para los profesores.

El centro de documentación y archivo sirve para llegar a un buen número de informes de testigos, libros y documentación referentes a la historia del campo de Vught. En el museo histórico del campo se puede visitar una interesante exposición sobre la historia del campo.

Cuando se entra en el memorial, se pasa primero por el museo, en el que encontramos un conjunto de artículos de los presos, e información general de los campos de concentración, centrándose especialmente en Vught. Desde el museo se pueden ver las torres de guardia y las alambradas que rodeaban el campo, a través de un telescopio. El museo está conectado con la parte más grande del campo; entre el museo y el campo hay un modelo en miniatura de los edificios originales del campo.

En el edificio original del crematorio se puede encontrar un laboratorio con una mesa de operaciones, una sala de autopsia, una sala de ejecuciones, los hornos crematorios, oficinas de administración y un taller de trabajo.

Fuera de los edificios hay un memorial por los más de 1.800 niños judíos que fueron deportados hacia los campos de la muerte. El memorial es simple, y consiste en unas barras verticales con la estrella de David en la parte superior, con el nombre y la edad de 1.269 de esos niños. En la base del memorial hay algunos objetos y juguetes, y algunos visitantes también llevan pequeños juguetes que dejan allí.

El memorial nacional del campo de Vught sirve como recordatorio de una parte penosa de la historia holandesa y europea. Sirve para recordarnos los crímenes perpetrados durante el siglo XX y el trato que unos seres humanos pueden darle a otros, un testimonio mudo de la deshumanizad del hombre.


Contacto

Nationaal Monument Kamp Vught
Lunettenlaan 600
5263 NT Vught
http://www.nmkampvught.nl

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