El Holocausto de los gitanos
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El Gran Devorador: de la exclusión social al Porrajmos.
El Holocausto de los gitanos durante el Tercer Reich (1933-1945)


Los gitanos de Austria: deportación desde el Burgenland

Ya durante el período de entreguerras, la situación de los gitanos austriacos era muy difícil: la pérdida de puestos de trabajo estacionales debido a la crisis económica, las necesidades financieras de los municipios, el incremento de la asistencia a desempleados, etc. Entre la población agrícola, esta situación era aún más dura, y se incrementó el resentimiento contra los gitanos. A pesar de todo, la constitución republicana austriaca establecía una serie de barreras a la discriminación de las minorías, al menos teóricamente.

El 12 de marzo de 1938, las tropas alemanas cruzaron la frontera con Austria. Al día siguiente, la denominada Ley del Anschluss (anexión), convertía Austria en una provincia del Reich alemán, proceso ratificado en un plebiscito, el 10 de abril de ese año. Austria dejó de existir como un Estado independiente, y más de 11.000 gitanos quedaron bajo control nazi. La gran mayoría de esa comunidad (más de 8.000 personas) vivía en la zona del Burgenland, la provincia más oriental de Austria, fronteriza con Hungría (DÖW 12.543, Erlass des RFSS und ChdDP im RiM, 13. Mai 1938). En el siglo XVIII, los gitanos de Hungría (a la que pertenecía el Burgenland) fueron obligados a abandonar el nomadismo, y en los años 1930, sus descendientes vivían una existencia precaria, ocupando los niveles más bajos de la escala social. La hostilidad hacia los gitanos estaba muy extendida, porque eran considerados competidores por los pocos puestos de trabajo disponibles y una carga para las comunidades. La llegada del Anschluss hizo posible expresar esos sentimientos negativos libremente. Además, la anexión supuso una creciente radicalización de la política contra los gitanos en el conjunto del Reich alemán.

Pero en el caso austriaco, la radicalización provino de las autoridades locales, sobre todo de la zona del Burgenland. Un artículo publicado en octubre de 1938, señalaba que sólo un 10% de los gitanos del Burgenland tenían un trabajo regular, mientras que el resto vivían de mendigar, la asistencia social, predecir el futuro, robar y otros delitos. Otro señalaba que más del 85% tenían antecedentes criminales (Die Zigeunerfrage in der Ostmark”, en Neues Volk, núm. 9, 1938, S. 24. „Aus Rassenhygiene und Bevölkerungspolitik“, en Volk und Rasse, 13, 1938, S. 29).

Un proceso de exclusión que en Alemania se había prolongado durante cinco años, en Austria fue aplicado en unos pocos meses, incluso medidas mucho más duras a las aplicadas en el Altreich. El 17 de marzo de 1938 se anunció que los gitanos no podían votar en el referéndum de abril (DÖW 11.151, Schreiben der Burgenländischen Landeshauptmannschaft, Portschy, Zl. IIA-600-1938, v. 17. März 1938). Otros decretos prohibían mendigar, vagabundear y tocar música gitana, una de las mayores fuentes de ingresos. En mayo de 1938, todos los niños gitanos quedaron excluidos de las escuelas en el Burgenland, una prohibición que para el resto de Austria llegaría al comienzo del año escolar 1939-1940, y al resto del Reich en marzo de 1941. Dos meses después del Anschluss, Himmler decretó que todos los gitanos de Austria tenían prohibido cruzar la frontera con el Altreich (DÖW 12.543, Erlass des RFSS und ChdDP im RiM, 13. Mai 1938). Otro decreto obligaba a los gitanos a trabajar diez horas diarias en obras públicas; la mitad de sus sueldos debían destinarse a pagar a las comunidades por el dinero de asistencia social que habían recibido durante años. El 23 de mayo de 1938, se anunció que la orden prohibiendo los matrimonios entre judíos y arios incluía también a los gitanos. También en la aplicación de medidas de esterilización se introdujeron medidas más radicales en Austria, debido, nuevamente, al impulso de las autoridades locales.

Uno de los impulsores de estas medidas fue el gobernador del Burgenland, Tobias Portschy, que en agosto de 1938 presentó un memorando con su punto de vista sobre el problema gitano. Tobias Portschy, nacido el 5 de septiembre de 1905, se crió en el distrito de Oberwart, en Unterschützen. Estudió desde 1925 derecho y ciencias políticas en Viena, y en 1928 en Göttingen. Posteriormente, trabajó como fiscal en Oberwart, y fue líder de las HJ, SA, jefe local de Unterschützen, jefe del distrito de Oberwart, de Hartberg; pasó por dos internamientos en el campo de concentración de Wöllersdorf. Desde abril de 1935 fue el Gauleiter ilegal de Estiria, oficial de las SS, condecorado con la “Orden de Sangre” del Partido, con el distintivo del Partido en oro. Fue acusado de alta traición por el gobierno austriaco, por sus actividades en el NSDAP ilegal. En 1949 fue condenado a 15 años de prisión, e indultado en 1957 (DÖW 13.020, Strafverfahrens gg. Tobias Portschy, LG Graz, Vg 1 Vr 83/48; DÖW 6014, Bericht der Bundespolizeidirektion Wien an das Bundeskanzleramt, Generaldirektion f. d. öffent. Sicherheit v. 8 April 1936). Portschy señalaba que los gitanos en el Burgenland suponían un serio problema para la preservación de la pureza de la sangre alemana (PORTSCHY, Tobias, Die Zigeunerfrage: Denkschrift des Landeshauptmannes für das Burgenland, Eisenstadt, Aug. 1938). El objetivo más importante era limitar el crecimiento de la población gitana, por medio de la esterilización, basándose en la interpretación literal de la Ley para la prevención de la descendencia genéticamente enferma. Además, debían se empleados en trabajos forzosos y encerrados en campos de trabajo (hombres y mujeres por separado). Según Portschy, estas medidas podían aplicarse en el marco de la legislación existente, aunque también fuesen necesarias nuevas “normas legales especiales”. Las relaciones sexuales entre gitanos y alemanes debían considerarse un delito de “deshonra de la raza” (Rassenschade). Debían ser tratados como los judíos: los niños debían ser expulsados de las escuelas, debía prohibirse su entrada en lugares públicos, no debían ser hospitalizados, debían ser excluidos del servicio militar, etc. Portschy no estaba sólo a la hora de reclamar medidas más radicales para solventar la “cuestión gitana”, aunque su retórica era, probablemente, la más radical, y desembocó en medidas más extremas. Portschy y otros dirigentes, como Bernhard Wilhelm Neureiter, posteriormente “representante para asuntos gitanos” en el Departamento de Política Racial de la dirección del Partido, aceleraron por iniciativa propia las medidas contra los gitanos.

Las fases de la primera parte del proceso de exterminio (definición, registro, concentración) se produjeron en Austria prácticamente al mismo tiempo. Igual que en el caso de la persecución contra los judíos, también en cada una de las regiones jugó un papel determinante la situación local y sus características con respecto al “problema gitano”, la posición de las autoridades locales y su papel como motores de las medidas contra los gitanos.

El 16 de julio de 1938, Himmler ordenó que el decreto de diciembre de 1937 sobre la lucha preventiva contra el crimen fuese aplicado a Austria. Este decreto fue aplicado cuando, en junio del año siguiente, el RKPA informó a la oficina regional de Viena de que Himmler quería que los judíos del Burgenland que fuesen considerados como “vagos y asociales” y fuesen puestos en custodia preventiva. El RKPA estimaba que la cifra sería de unas 2.000 personas mayores de 16 años. A diferencia de la operación de junio de 1938, esta acción incluía también a las mujeres, porque, “de acuerdo con pasadas experiencias, se ha de temer que se vuelquen en conductas criminales o se conviertan en prostitutas y así pongan en peligro a la comunidad” (IFZ Munich, Vorbeugende Massnahmen zur Bekämpfung der Zigeunerplage im Burgenland, 5. Juni 1939, Erlasssamlung Nr. 15). El conjunto de la operación debía concluir el 30 de junio. De acuerdo con los datos de la Policía Criminal de 1939-1940, la operación contra los “asociales” en el Burgenland llevó al arresto de 553 hombres y 440 mujeres gitanos (BA, Berlín, RD19/29, Jahrbuch Amt V Reichskriminalpolizeiamt des Reichssicherheitshauptamtes 1939-1940). Las mujeres fueron enviadas a Ravensbrück, y los hombres a Dachau y Buchenwald; algunos hombres no incluidos en el total fueron enviados a Mauthausen. La contrapartida a las detenciones de gitanos en edad laboral era que varios cientos de niños quedasen sin personas que pudiesen hacerse cargo de ellos y que la asistencia social de los municipios tuviese que incrementar sus esfuerzos. A su vez, esto provocaba que se incrementase su consideración como asociales y se fomentasen los intentos de “supresión” de este lastre.

Además de las grandes acciones de detención, un número no demostrable de gitanos austriacos fueron deportados a diferentes campos de concentración de forma individual. El argumento central para estas detenciones fue el ya citado Decreto sobre la lucha criminal preventiva y el decreto de Himmler de diciembre de 1938 para “combatir la plaga gitana”. También era frecuente que los tribunales entregasen a estos presos a los puestos de la Gestapo, tras el cumplimiento de sus sentencias, para su internamiento en un campo de concentración.

En un informe fechado el 9 de octubre de 1939, el Servicio de Seguridad de las SS (Sicherheitsdienst, SD) informaba a las autoridades de Berlín que la población austriaca pedía acciones más enérgicas contra los gitanos: era necesaria la detención de “estos elementos asociales”, infectados con varias enfermedades contagiosas, en campos cerrados para aislarlos del resto de la población (IFZ Munich, Meldungen aus dem Reich, Bericht zur innenpolitischen Lage, Nr. 1, 9. Okt. 1939). Pero algunos dirigentes austriacos consideraban la creación de estos campos como una solución inadecuada. Desde el punto de vista austriaco, los gitanos representaban un serio peligro económico y racial, especialmente en el distrito de Oberwart, en el Burgenland, donde vivían unos 4.000 de la mendicidad y el robo. Poner a los gitanos en campos no resolvería el problema, porque continuaría el peligro de contaminación de la población de los alrededores y no se evitaría su expansión. El único camino efectivo sería esterilizar a todos los gitanos “sin excepción” (NG-684, Nürn. Dok., Bericht Dr. Meissners a. Justizminister, 9. Feb. 1940).

A partir de la prohibición de movimientos, muchos gitanos del Burgenland habían sido forzados a permanecer en campos. En Viena, la oficina del SD informaba, en febrero de 1940, que la acogida inicial había sido buena, pero que los gitanos continuaban siendo una molestia; el problema se intensificaría con el buen tiempo, cuando muchos se dedicaban a mendigar y al mercado negro. Debido a la guerra, no había suficiente policía para realizar los arrestos necesarios y frenar estas prácticas (BA R58/350, Berlín, Bericht der SD-Leitabschnitt Wien-Niederdonau, 26. Feb. 1940). La policía había propuesto crear un campo, pero no había prosperado, debido al desacuerdo sobre quién debía hacerse cargo de los costes de alimentar a los gitanos.

Los planes para la deportación de los gitanos austriacos cayeron víctimas de los mismos problemas logísticos que habían frenado la expulsión de los alemanes. Primero era necesario el traslado forzoso de más de 300.000 polacos desde las zonas anexionadas al Gobierno General, para poder reasentar a los alemanes étnicos procedentes de los Estados Bálticos. Esta transferencia de población, muy apreciada por Hitler y Himmler, tenía preferencia sobre los demás reasentamientos planeados, incluyendo el de los judíos y gitanos.

Por eso, un decreto del RKPA, de octubre de 1940, daba instrucciones sobre cómo debían ser tratados los gitanos de la Ostmark. Debido a la proximidad del invierno, debían crearse condiciones tolerables en los campos, y las autoridades locales debían ser “liberadas” de esa carga. La instrucción prescribía diferentes medidas para los aproximadamente 6.000 gitanos del Burgenland y para los más de 700 del resto de Austria: esto supone que, desde el Anschluss, cuando había unos 11.000 gitanos en Austria, su número se había reducido notablemente: además de las, aproximadamente, mil personas arrestadas como asociales y vagos en julio de 1938 y enviadas a los campos de concentración, se produjeron también muchos arrestos en los dos años siguientes; pero las diferencias entre las cifras no puede explicarse adecuadamente.

Los gitanos del Burgenland debían ser concentrados en “asentamientos”, bajo control, sin abandonarlos, salvo bajo supervisión. Para minimizar el coste a la asistencia social, todos los hombres debían trabajar en campos especiales cerca de Linz y Eisenerz, bajo supervisión de la Kripo. Los salarios debían servir para pagar esos gastos; el resto, después de pagar una pequeña cantidad a cada trabajador (10%), debía entregarse a las oficinas de asistencia, para costear la ayuda a las familias. Las mujeres y los niños debían ser empleados en el comercio y en el mantenimiento del campo.

La dirección policial del Reich asumió que la única forma de canalizar la radicalización contra los gitanos era la creación de nuevos campos, para asegurar el mantenimiento de las familias y liberar a los municipios de los lastres sociales que suponía este colectivo.

En Austria se crearon varios campos que operaban de acuerdo con estas directrices; los dos más grandes estaban en Salzburg y Lackenbach. Además, los gitanos austriacos también fueron enviados a diferentes campos de concentración. Los campos gitanos fueron una estructura paralela coexistente con el sistema de campos de concentración. La pauta de deportar a los gitanos como unidades familiares comenzó en los campos municipales, durante los años 1930, continuó con las deportaciones al ghetto de Lodz, en 1940, y finalizó en el “campo de familia” de Auschwitz, en 1943.

Un ejemplo de las actuaciones a nivel local para crear campos de gitanos lo tenemos en Salzburg. El director del puesto de la Kripo, Anton Böhmer, asumió la iniciativa de crear un campo provisional, para preparar la posterior deportación de los gitanos de la zona (DÖW E18.518, Schreiben des Leiters der Kriminalpolizeistelle Salzburg an den Leiter des RKPA, Reichskriminaldirektor Arthur Nebe, btr.: geplante Umsiedlung der Zigeuner, 6. Sept. 1940).

Una parte de los campos gitanos existentes, que hasta aquellos momentos habían sido concebidos como campos de recogida para las deportaciones, a partir de 1940 comenzaron a convertirse también en campos de trabajos forzosos, que debían alojarlos, hasta que su transporte definitivo fuese posible. La creación de estos campos de trabajos forzosos se discutió por primera vez entre el Reichskriminaldirektor Arthur Nebe y el Polizeipräsident de Graz, SS-Oberführer Max Brand, en agosto de 1940 (StLA Landesregierung 384 Zi/1940, Schreiben Kriminalpolizeistelle Graz, gez. Brand, an Reichsstatthalter, Regierungspräsidenten Müller-Haccius, vom 20. August 1940, betr.: Arbeitseinsatz der männlichen Zigeuner). Además, las autoridades de la Kripo señalaban que el problema gitano en el Burgenland debía ser visto desde un punto de vista que buscase una solución centrada en el nivel local. En cada uno de los antiguos territorios austriacos se crearon diferentes campos de trabajos forzados, de los que, en muchos casos, poca o ninguna información tenemos.

En Steiermark, en diciembre de 1940, se encontraban en Kobenz 170 personas; en Zeltweg había, a finales de ese año, 258 gitanos; en el campo de Hinterberg, trabajaban para las compañías Lackner, Schnepf-Teiml y Spitzy; según un listado de enero de 1941, 20 gitanos del campo de Unzmarkt trabajaban para la empresa de construcción Josef Takács & Co de Viena, etc. Según un listado de junio de 1940, en Obersteiermark funcionaban los siguientes campos de trabajo para gitanos: St. Lambercht, 47 personas; Triebendorf, 145; Kobenz, 124; Hinterberg, 204; Preg, 35; en total, 535 personas. Todos estos campos fueron desmantelados, poco después de la deportación hacia el ghetto de Lodz (StLA Landesregierung 384 Zi/1940, Arbeitslager der Zigeuner in der Obersteiermark, o.D.).

En la zona de Salzburg, los primeros planes para el trabajo forzoso de los gitanos fueron preparados en la primavera de 1940. Ya en esos momentos, para los gitanos de la ciudad de Salzburg se había creado un campo, cuyos costes de construcción habían sido cubiertos por el trabajo forzoso de los internos, con unas tarifas similares a las de los prisioneros de guerra y de los campos de concentración. La estructura y funcionamiento de este campo era similar a otros campos municipales creados en el Altreich. Inicialmente, alojaba a 130 personas. En agosto de 1940 fue ampliado para acomodar a los gitanos que se concentraban en Salzburg, antes de ser enviados al Gobierno General; los habitantes pasaron a ser entre 300 y 450. El campo estaba rodeado por una alambrada y dependía de la Kripo de Salzburg. Los hombres trabajaban en la construcción de carreteras y en el control de canales; las mujeres tejían cestos, limpiaban el campo, cocinaban y tenían cuidado de los enfermos. En general, las condiciones de este campo no eran excesivamente malas, con algunos castigos físicos y detenciones por violar las reglas del campo, pero sin muertes anormales. En marzo-abril de 1943, la mayoría de los habitantes fueron deportados al campo gitano de Auschwitz, y un pequeño grupo al campo de Lackenbach, en Burgenland.

La permanente escasez de mano de obra de la economía de guerra hacía posible que casi todo el mundo pudiese ser empleado. Por ejemplo, los hombres capaces de trabajar del campo de trabajo de St. Pantaleon, uno de los primeros campos de “reeducación” en Oberdonau (el nombre impuesto por los nazis a la antigua región de Alta Austria), eran empleados en diferentes industrias de la zona. A comienzos de 1941, en los terrenos del campo de St. Pantaleon fue creado un campo para unos 300 gitanos austriacos (DÖW 14.607, Schreiben Bundespolizeidirektion Linz an das Amt der o.ö. Landesregierung vom 18. März 1954). Todos los gitanos de Oberdonau fueron internados en este campo, los hombres empleados en trabajos de canalización del río, y las mujeres y niños en las granjas de la zona. Como en el caso de los campos de Salzburg y Steiermark, los beneficios de estos trabajos eran destinados a la asistencia social de la zona. El campo fue clausurado cuando los gitanos fueron deportados a Auschwitz.

El estado de la documentación referente al trabajo forzoso es igual de deficiente en el Reichsgau de Viena-Baja Austria, como demuestra el escaso conocimiento que tenemos del campo de gitanos de Amstetten, del que sólo se conserva una lista de 56 nombres, fechada en septiembre de 1940 (BA R 165/45, Handschriftliche Liste, Amstetten). También aquí fue a consecuencia de la suspensión de las deportaciones de 1940 que se inició la creación de campos de trabajos forzosos para gitanos.

En la creación del campo de Lackenbach estuvieron implicados, al principio, sólo los distritos de Eisenstadt, Oberpullendorf y Bruck an der Leitha, y no está claro en qué momento se añadieron las autoridades municipales de Viena. Finalmente, en septiembre de 1940 se llegó a un acuerdo para la creación y financiamiento del campo. El 23 de noviembre de 1940 se creó el campo gitano de Lackenbach, en una antigua granja. En general, se adoptaron las mismas medidas que en el resto de Austria. Un medio para ahorrar, fue mantener Lackenbach en un estado totalmente primitivo, sin ningún tipo de condiciones sanitarias, ya que se trataba de elementos asociales los que debían ser internados en el campo.

Al principio, el campo no tenía suficientes barracones y muchas familias vivían en los establos; aquellos que tenían sus propias caravanas tenían mejores condiciones. Con el tiempo, se construyeron nuevos barracones y las condiciones mejoraron algo, aunque aún se producían muchas muertes como resultado de la insuficiente nutrición y las escasas atenciones médicas. A finales de 1941 estalló una epidemia de tifus que produjo más de 250 muertes; el primer comandante del campo, Hans Kollross, fue uno de ellos.

El campo era controlado por la Kripo de Viena. En febrero de 1941, el SS-Obersturmführer Franz Langmüller se convirtió en jefe del campo, una posición que ocupó hasta septiembre de 1942. Bajo su dominio, los habitantes sufrieron la clase de brutalidades que asociamos con los campos de concentración nazis. Esas condiciones mejoraron algo a finales del verano de 1943, bajo el mando de Julius Brunner. Un buen número de internos eran enviados a trabajar fuera del campo, en la construcción de carreteras o en las granjas de la zona; sus salarios iban a la administración del campo, y ellos recibían una cantidad ínfima.

Aunque inicialmente el campo de Lackenbach estaba destinado únicamente a los gitanos del Burgenland, pronto comenzó a recibir gitanos de otras zonas. Por ejemplo, el diario del campo registra la llevada de más de un centenar de gitanos de Viena, el 4 de julio de 1941 (DÖW 11.340, Tagebuch des ehemaliges Zigeunerhaltelagers Lackenbach). En abril de 1941, el campo tenía 591 habitantes, y su población máxima se alcanzó en noviembre de ese año, con 2.335 gitanos. En octubre, la distribución territorial de los internos era la siguiente: unos 100 del distrito de Wiener-Neustadt, unos 650 del distrito de Eisenstadt, unos 500 de Oberpullendorf, unos 300 de Bruck an der Leitha, 300 de la zona de St. Pölten y Lilienfeld y unos 300 del Gau Viena-Niederösterreich. Otros fueron enviados porque habían rechazado trabajar o después de haber cumplido sentencias de prisión.

Cuando el campo fue liberado por las tropas soviéticas, en marzo de 1945, aún quedaban entre 300-400 gitanos; el resto habían sido deportados al Este o habían muerto en el campo.

Los campos gitanos no eran campos de concentración. La estructura de dominio en éstos se diferenciaba notablemente de los campos de concentración. Wolfgang Sofsky ha definido los campos de concentración como “instituciones de poder absoluto” y los ha diferenciado de otros centros de detención, basándose en su estructura de dominio (SOFSKY, Wolfgang, Die Ordnung des Terrors: Das Konzentrationslager, Fischer Taschenbuch Verlag, Frankfurt am Main, 1997, pág. 23). Pero también los campos gitanos eran centros de internamiento que tuvieron un estatus jurídico completamente diferente. Se convirtieron en un tipo diferenciado de campos, con la finalidad de ahorrar dinero a la asistencia social; pero también fueron campos de tránsito, en los que se aplicaron los métodos policiales de detención, control y aislamiento, antes de preparar el siguiente paso de la persecución: la deportación y el exterminio.
       
     
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
     
     
     
     
     
     
     
     
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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