Alemania: memoria dividida
Memoria dividida 1945-2005
Ambigüedad de la memoria alemana
RFA y la amnesia colectiva
Política de la memoria en la RDA
Problemas tras la unificación
Memoria de la ausencia
Algunas conclusiones
   
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  La memoria del Holocausto en Alemania: la memoria dividida, 1945-2005


La memoria de la ausencia

La memoria judía en Alemania se basa en su ausencia y su presencia, puesta en primer plano por su propia mediación.

Irónicamente, o quizá adecuadamente, la ausencia judía en Alemania nunca ha sido más plenamente promulgada; en los años desde la aparición del mapa de la ausencia judía en 1992, la cultura alemana se ha visto saturada de representaciones, películas, conciertos, lecturas, artículos periodísticos, simposios, exposiciones de arte, que exploran la actual obsesión con la cultura judía, cómo está representada por el mapa de los lugares judíos en Berlín y con el resurgimiento de la vida judía, tal como ha ido tomando forma en Alemania desde la Unificación. A pesar de la actual preocupación con la vida judía en Berlín hay, simultáneamente, y quizá paradójicamente, una preocupación por la muerte judía, y ambas preocupaciones circulan sin fin en un vórtice cultural que se mueve, inexorablemente, de vuelta a los Estados Unidos. Además, la preocupación actual alemana con la cultura judía y el recuerdo de la Shoah depende y está mediatizada por las formas del recuerdo del Holocausto que ha tomado fuerza en Estados Unidos.

Poniendo en cuestión la viabilidad y posibilidad de la historia, el reconocimiento y subjetividad, los textos post-memoriales están marcados por meta-reflexiones sobre el Holocausto y la memoria. Además, todos esos textos, al intentar problematizar los límites de la representación del Holocausto, se convierten a sí mismos en elegías de la viabilidad del pasado de la representación del Holocausto.

Las complejas formas en las que el recuerdo, la nostalgia y la melancolía por el mundo judío perdido de Berlín, por ejemplo, forman el paisaje de la ciudad. Así, el fervor casi obsesivo por todo lo judío en Alemania remarca el hecho de que en el núcleo de la cultura alemana existe una ausencia de judaísmo, o al menos de la vibrante cultura judía que existió antes de la Shoah. Mientras la presencia de las marcas judías en Berlín sugiere que esa ausencia puede llenarse, los artistas y críticos culturales contemporáneos se centran no en llenar “el vacío”, sino más bien destacándolo.

La ciudad de Berlín ha recorrido un largo camino hacia el reconocimiento de la ausencia de la vida judía en Alemania, desde que puso en marcha su exposición monumental de la historia cultural Jüdische Lebenswelten, en 1992, para marcar el 50 aniversario de la Conferencia de Wannsee. Por un lado, la exposición rinde tributo a la contribución de la vida judía en Alemania, mientras que, por otro lado, fracasa a la hora de reflejar la evocación de la ausencia de lo que fue una vez la vibrante vida cultural judía: los “vacíos” crean una ruptura distinta en la función y significado del espacio arquitectónico y museístico en Alemania.

El diseño arquitectónico se mantiene como un contrapunto a la penetrante nostalgia y fetichismo del judaísmo en el Berlín actual. La exposición Jüdische Lebenswelten que buscaba recrear y evocar la riqueza de la vida judía en Berlín a través del arte, objetos, música, baile y literatura, preserva una ausencia estadística de la vida judía en Alemania, una vida judía de restos, objetos, un memento mori que se mantiene “en hibernación”.

El arte post-Holocausto en Alemania emerge de un depósito de la memoria, o post-memoria, una memoria formada del Holocausto que quizá sitúa el “origen” como Auschwitz, pero que ha creado una cadena de significación que se mueve más allá de las fronteras (metafórica y geográficamente) de Auschwitz.

La memoria del Holocausto se ha formado como una memoria que ha migrado más allá de las fronteras de la memoria e identidad nacional, una memoria que está suspendida en Alemania.

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