literatura y Holocausto: el dilema de escribir sobre el Holocausto    

Victor Klemperer
"Quiero dar testimonio hasta el final. Diarios 1933-1945"



Biografía

Victor Klemperer nació en 1881 en Landsberg an der Warthe (Polonia), aunque se familia se trasladó a Berlín en 1891. Interrumpió sus estudios de bachillerato para trabajar durante tres años como aprendiz de comercio pero, posteriormente, estudia filología románica y germánica, entre 1902 y 1905. En 1906 se casó con la pianista Eva Schlemmer, y se alistó voluntario en el ejército alemán, al estallar la Primera Guerra Mundial; fue condecorado con la Medalla del Mérito de Baviera. Durante los años 1920 fue profesor en la Universidad de Dresde, se bautizó en la religión protestante, militando también como nacionalista alemán.

Cuando el régimen nazi llegó al poder, fue perseguido y humillado por su ascendencia judía, aunque su matrimonio con una mujer aria le permitió salvar la vida. A pesar de todo, no se libró de sufrir el envilecimiento que el régimen deparó a todos los judíos de los matrimonios mixtos. Pero tuvo suerte, porque el régimen nazi mostró cierta condescendencia con los matrimonios mixtos. Trabajó en diversas fábricas y residió en una “casa de judíos”.

Después de la guerra, se mantuvo afín al régimen de la antigua República Democrática alemana, donde alcanzó altos honores académicos. Murió en 1960.


Obra

Diarios.
Durante su marginación en Alemania, como judío dentro de un matrimonio mixto, Klemperer anotó con una gran regularidad todas las vejaciones del terror nazi contra los judíos, dejando un testimonio de la vida cotidiana de los judíos “privilegiados” en el Tercer Reich. Con un estilo conciso y efectivo, demuestra que estaba dotado de una brillante capacidad de observación y análisis.

Sabiendo el peligro que corrían las personas que le rodeaban, a causa de los Diarios, se impuso el deber de dar testimonio exacto de la monstruosa existencia de los judíos de Dresde, que sentían el miedo cada vez que sonaba un timbre, sufrían malos tratos, ignonimia, hambre, esclavitud y degradaciones cada vez peores, en la más absoluta indefensión. Se trataba de personas a las que habían desposeído de todos los derechos civiles.

A través de su obra, nos da cuenta de la aniquiladora intensificación del odio institucionalizado contra los judíos, la expropiación material de todos sus bienes, la desaparición de sus derechos, la deportación y el exterminio. Y también nos ofrece una visión de su propia transformación personal, como alemán y como ser humano. Al mismo tiempo nos ofrece observaciones sobre aspectos casi imperceptibles de la vida diaria bajo el Tercer Reich: encerrado en su limitado mundo, relató en sus diarios el implacable aumento de la represión, hasta en los detalles más nimios, de forma que arroja nueva luz sobre una realidad menos conocida que la de las cámaras de gas, aunque sea, si cabe, más monstruosa.

Klemperer señala que lo más monstruoso de todo el proceso es que los 60 millones de habitantes de un pueblo europeo, el más culto, se pusieran al servicio de aquella banda de psicópatas y criminales, que consiguieran ensordecer al individuo en el colectivismo y sólo dejaron en Alemania lo no alemán, la idea de sangre, lo animal.

Así se desarrolló esta obra, más de 1.500 páginas que contemplan unos diarios llevados en riguroso secreto durante los años del Nacionalsocialismo, salvados milagrosamente de la guerra. Traducidos a más de 17 idiomas y publicados por las más importantes editoriales del mundo, se ha convertido en un documento histórico de gran valor sobre el Tercer Reich. Porque no se centra en los horrores de los campos de exterminio, como la mayoría de los textos, sino que habla de la vida cotidiana de la Alemania nazi.

"(...) Yo me pregunto siempre: ¿Qué alemán ‘ario’ no ha sufrido ningún contagio del nacionalsocialismo? La epidemia los ha afectado a todos, tal vez no sea una epidemia sino idiosincrasia alemana" .

LTI
Su pasión por la filología le indujo, durante la redacción de sus Diarios, a estudiar el sentido de la terminología utilizada por los nazis. La necesidad de anclar el régimen nazi provocó la creación de un lenguaje de la disciplina, de la obediencia al Führer, con la progresiva intrusión de “lo militar” en todos los campos de la vida, la política, la literatura, el entorno económico y cotidiano.

Este libro es una brillante crítica y análisis del lenguaje del Tercer Reich, la principal referencia de toda reflexión sobre el lenguaje totalitario. Klemperer comenzó a recopilar información para este libro ya en 1933, y llevó a cabo la redacción clandestinamente. Pone de manifiesto la habilidad de este filólogo alemán para plantear cuestiones complejas de forma inspirada y emotiva. Más de cincuenta años después de su primera publicación, sigue siendo tan actual y provocador como entonces, en la medida en que muestra como ninguna sociedad permanece ajena a los peligros de la manipulación del lenguaje.

"Lengua: a tener en cuenta: Machtübernahme [‘toma del poder’], no ‘entrada en el gobierno’ ni ‘asunción de la soberanía’, sino justamente eso, ‘poder’ (...)".
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