el legado del Holocausto    
Memoria y conocimiento


La memoria necesita del conocimiento, tanto como de un “horizonte de valores”. Sin un conocimiento histórico preciso, que debe ser impartido, sometido a un trabajo pedagógico y no simplemente evocado, la memoria se convierte en un concepto vacío. Pero, sin fijar el conocimiento en un horizonte de valores, cada forma de conocimiento se convierte en un elemento sin ninguna relevancia práctica.

Los prerrequisitos para una pedagogía que tratase el genocidio, el Holocausto, tanto como un capítulo reciente de la historia contemporánea como una posibilidad histórica aún existente que no debería repetirse nunca, serían los siguientes:

1. La creación de centros de documentación transparentes, como los memoriales de los campos de concentración, como museos modernos de historia contemporánea, que no deben hacernos olvidar que son lugares donde se llevaron a cabo atrocidades y sufrimientos.

2. Estos “centros transparentes” significan también centros donde los criterios (sociales) de interpretación del pasado nacionalsocialista sean revelados. Centros que no nos hagan olvidar que no podemos acercarnos al pasado directamente, sino con ideas y nociones sobre ese pasado, los principios construccionales y los contenidos del cual no son independientes unos de otros y deben estar bien fundados y legitimados, y que deben ser tenidos en cuestión y criticados.

3. “Museos de historia contemporánea” que implican la preservación de documentos, realidades y reliquias históricas, cuyas referencias históricas concretas no deben funcionar meramente como símbolos sin un contexto histórico preciso, sino que deben aparecer dentro de su propio contexto histórico.

4. Abandonar la noción de que hay tipos de documentos y realidades, o formas de presentación (fotografías, películas, testimonios, Internet, etc.), que no garantizan un contacto directo y auténtico con el pasado, o que hay una forma aceptable de presentación como elementos opuestos a unos aspectos que fomentan una consternación momentánea. Se ha de buscar la forma de representación más adecuada para cada público, adaptando el entorno.

5. Los memoriales son lugares abiertos, precisamente porque las experiencias de maldad y violencia del mundo actual deben tener su lugar en ellos, no sólo para mantener vivo un recuerdo práctico del pasado nazi, sino también para aclarar anacronismos y proyecciones inapropiadas. Deben servir de advertencia sobre la maldad que aún puede reaparecer.

6. El reemplazo del paradigma de la culpa por el paradigma de la responsabilidad, para el cual el concepto del pasado es un horizonte negativo que debe ser rechazado constantemente, resulta completamente crucial. Desde esta perspectiva, el pasado no es una carga (como tantas veces se ha declarado en Alemania) sino más bien una oportunidad, de redención.

7. Dotar con significado, no importa de qué clase (político, religioso, nacional), al crimen central del nazismo, el genocidio de los judíos europeos, se ha demostrado como enteramente inadecuado, cuando se toma seriamente como una ruptura de la civilización, porque deja de lado otros muchos genocidios. En este sentido, el examen del pasado nazi significa el desarrollo de una conciencia del hecho radical que el bien (ejemplificado por la libertad, solidaridad, tolerancia, dignidad humana, derechos humanos y democracia) no se produce de forma natural.

8. La pedagogía memorialística, actualmente, sólo será creíble en tanto que la sociedad lo permita. El escepticismo en referencia al trabajo memorialístico debe ser examinado en términos de su base real (política, social).

9. El trabajo memorialístico, como otras formas científicamente reflejadas de presentación histórica, es sólo una forma de referirse al pasado nazi, junto a múltiples otras. Debemos desechar ideas estereotipadas, nociones y clichés que probablemente serán importantes en el futuro como información inicial, pero que no deben ser el objetivo final de la memoria.

10. La resistencia y las objeciones sobre la forma de asumir el pasado nazi deben ser vistas y analizadas en el futuro como un resultado de estratégicas pedagógicas inadecuadas, como una consecuencia de experiencias negativas con la presentación de la historia (por ejemplo, moralizar en lugar de informar, silenciar por cuestiones de corrección política, o cuestiones de tabú, etc.).
el legado del Holocausto
concepto de Holocausto y Shoah
recuerdo individual
memoria y conocimiento
aprender del pasado
   
volver
inicio
imprimir
 
   
       
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
     
     
     
     
     
     
     
     
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

volver
inicio
imprimir