historia de los campos de concentración nacionalsocialistas    

La fase de centralización (1936-1939)



A partir de 1936, con los primeros intentos centralizadores del sistema represivo bajo el control de Himmler, la función de los campos de concentración comenzó a variar, especialmente a partir del nombramiento de éste como Jefe de la Policía alemana, en junio de ese año. Pasó a ser un instrumento de represión contra los enemigos políticos y, para asegurar la posición del régimen, se convirtió en una forma de represión “preventiva” de aquellos que, en el futuro, fuesen considerados como “enemigos” por el Nacionalsocialismo.

La progresiva consolidación del poder represivo en manos de Himmler provocó también la formalización de la estructura y administración de los campos de concentración y condujo a un cierto nivel de estandarización del trato a los detenidos. La organización administrativa del sistema de campos pasó a ser independiente de las transformaciones de sus funciones básicas, y se mantuvo relativamente estable, a partir de los años 1930.

Sin embargo, tanto la dirección de la policía política como la de las SS tenían también entre sus planes la creación de un sistema de campos, no sólo por consideraciones de seguridad, sino también como un medio para introducir en los campos de concentración una serie de principios ideológicos en los que basar su funcionamiento. Así apareció el principio de “prevención general”, basado en las concepciones social-racistas de la ideología nacionalsocialista[12]. Según este concepto de prevención, las actividades de la policía política debían perseguir y eliminar cualquier “desviación” política, criminal, social o racial: estas tendencias desviadas debían ser consideradas como una “degeneración física” del criminal. Desde el punto de vista de la represión nacionalsocialista, en esta etapa se desarrollaron tres grupos básicos de “criminales”. Mientras estos tres grupos se mantuviesen controlados, se podría considerar que la “Comunidad Popular” (Volksgemeinschaft) nacionalsocialista estaba “limpia” y libre de conflictos:
- Personas que podían ser consideradas como criminales profesionales (Berufsverbrechern).
- Personas con tendencias criminales y delincuentes habituales (Gewohnheitsverbrechern).
- Personas cuyo comportamiento hiciese peligrar a la comunidad popular y que, por tanto, quedasen dentro de la esfera de la actuación policial, los denominados Asozialen.

Ya en el transcurso de 1935, y bajo la influencia directa de Adolf Hitler, el nacimiento del nuevo sistema de campos de concentración quedó bajo el control directo y exclusivo de las SS. A partir de 1936 comenzó la aplicación de los nuevos planteamientos a los campos de concentración, y se creó un nuevo tipo de centros, cuyo primer exponente fue el campo de Sachsenhausen, cerca de Berlín[13]. La principal característica que desarrollarían los nuevos campos era que mantenían una estructura organizativa concreta: Kommandantur, campo de custodia preventiva, talleres, cuarteles de las SS y la colonia de casas de los oficiales de la comandancia. En este sentido, la apertura de Sachsenhausen marcó el inicio del nuevo sistema. Pero continuó creciendo: en el verano de 1937 se creó Buchenwald, en las cercanías de Weimar; en mayo de 1938, Flossenbürg, y en agosto de ese mismo año Mauthausen, en Austria[14]; en mayo de 1939 se fundó Ravensbrück, un campo especial para mujeres.

Originalmente, el nuevo sistema, como parte de los preparativos bélicos de la dirección política nacionalsocialista, fue planeado para albergar entre 30.000 y 50.000 presos. Desde finales de 1936, el número de detenidos se fue incrementando progresivamente, aunque en ningún momento se alcanzaron esas cifras: hacia el comienzo de la guerra, el número de detenidos era, aproximadamente, de 21.000 personas.

Entre 1937 y 1938 se iniciaron oleadas de detenciones que por su extensión y sistematismo, supusieron un salto cualitativo en la política de persecución, y que fueron el resultado de la aplicación de los conceptos de “higiene social” en las actividades de la policía política. Las oleadas de detenciones, especialmente orientadas contra asociales, criminales profesionales y “vagos”, sirvieron para proporcionar “seguridad” a la Volksgemeinschaft, pero también para el reclutamiento de una gran cantidad de mano de obra forzosa[15]. La política de explotación económica de los presos pasó por la creación de la DESt (Deutsche Erd- und Steinwerke GmbH), una empresa propia de las SS, encargada de la explotación de los recursos de los campos, especialmente canteras, materiales e industrias de construcción[16].

El número de internados se había incrementado notablemente en un período de dos años, debido a las acciones contra los criminales profesionales y los asociales: de 4.761 detenidos, en noviembre de 1936, se pasó a casi 24.000 en noviembre de 1938. Además, a raíz del prógrom contra los judíos de ese último mes, aproximadamente 30.000 personas fueron internadas en los campos de concentración, de modo que el número total se incrementó hasta casi 54.000 personas[17]. El brutal tratamiento que recibieron los internados judíos en 1938, como no había recibido ningún grupo de detenidos hasta aquellos momentos, sirvió para reforzar la presión a favor de la emigración entre la población judía. De hecho, una gran parte de los presos judíos liberados a finales de ese año, lo hacían bajo la condición de abandonar Alemania, dejando atrás todas sus posesiones[18]. A finales de 1938, el número de los internados se había reducido notablemente, pasando a 12.921 personas (sin contar a los judíos de la Reichskristallnacht de noviembre) en diciembre de ese año, de las que cerca del 70% eran calificados de asociales. Desde ese momento, hasta el inicio de la guerra, se incrementó nuevamente el número de detenidos, hasta casi 21.000 personas, en septiembre de 1939[19].

12 TUCHEL, Johannes, „Konzentrationslager. Organisationsgeschichte und Funktion der ‚Inspektion der Konzentrationslager’ 1934-1938“, en Schriften des Bundesarchivs, núm. 39, 1991., págs. 310-315. Tuchel habla de la aparición, desde mediados de los años 1930, de un Präventivkonzept (concepto preventivo).
13 Algunos autores los han denominado como Konzentrationslagern der zweiten Generation (“campos de concentración de segunda generación”) DROBISCH, Klaus, System der NS-Konzentrationslager, pág. 58.
14 El mejor análisis del campo de Mauthausen es el realizado por FABRÉGUET, Michel, Mauthausen. Camp de concentration national-socialiste en Autriche rattacheé (1938-1945), 4 Bde., Editions du Seuil, París, 1994.
15 BROSZAT, Martin, “Nationalsozialistische Konzentrationslager”, pág.77. AYAß, Wolfgang, ‘Asoziale’ im Nationalsozialismus, págs. 139-165.
16 KAIENBURG, Hermann, Vernichtung durch Arbeit’. Der Fall Neuengamme. Die Wirtschaftsbestrebungen der SS und ihre Auswirkungen auf die Existenzbedingungen der KZ-Gefangenen, Edit. Dietz, Bonn, 1990, pág. 150. También es interesante su análisis Konzentrationslagern und deutsche Wirtschaft 1938-1945, Leske und Budrich Verlag, 1996.
17 El número exacto de los judíos internados no se conoce exactamente, aunque las cifras oscilan entre 26.800 y 36.000, según los autores.
18 FRIEDLÄNDER, Saul, Das Dritte Reich und die Juden, R. DTV Verlag, Múnich, 2000, págs. 291-328. Ver también su trabajo Nationalsozialistische Vernichtungspolitik 1939-1945. Neue Forschungen und Kontroversen, Fischer TB Verlag, Frankfurt am Main, 1998.
19 BROSZAT, M., “Nationalsozialistische Konzentrationslager”, pág. 81, señala que el número de presos era de cerca de 25.000.

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"campos salvajes" (1933-1935)
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(1936-1939)
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